Equitación, ¿sólo un deporte o talvez una pasión? Dicen que es el arte de combinar la destreza y fuerza del caballo con la sabiduría humana. Puede definirse como “el sueño de muchos por alcanzar el cielo”, también se nombra para expresar la acumulación de adrenalina al imponerse superar un obstáculo en la vida. Quienes lo sienten, conocen la eterna rutina del fracaso y la victoria. La suerte muchas veces es a quien convocamos antes de lanzarse hacia la pista. El tiempo es nuestro oponente cuando se trata de debatir el final y cuando nos vence, podemos decir que aquella será la última vez aunque sabemos con certeza que no es así. Un jinete necesita la confianza propia y la de su compañero, su caballo. ¿Quién podría mas que éste sentir simultáneamente lo mismo que quien se encuentra sobre su lomo?
“Ahí, justo ahí, es donde se encuentra nuestro destino, nuestro final. Mas allá de esta tranquera, mas allá de los obstáculos, mas allá de los discos. Tu y yo, juntos, recorreremos estas pistas y ante los ojos de nuestros espectadores, dejaremos todo al pasar. Podremos fracasar pero no significa que nos rendiremos; podremos caer pero estaremos obligados a levantarnos para elevar nuestros ojos hacia el sol y sonreír pensando que de los errores uno aprende. Ahora, a galope suave y dejando que un rayo de luz acaricie mi mejilla, llévame hacia el horizonte, donde el verbo “saltar” sea algo divino y único".